..se le fue el santo al cielo.

El papa Benedicto XVI estaba particularmente distraído este miércoles, tanto que se le olvidó bendecir a los peregrinos que asistían a la audiencia semanal en la residencia veraniega de Castelgandolfo, cerca de Roma.
Los cientos de fieles que se congregaron frente al palacio pontificio a la hora de la audiencia se llevaron una gran sorpresa cuando vieron al Papa asomarse de nuevo a la ventana al término de los saludos en varios idiomas.
"Les pido perdón, se me olvidó el saludo más importante, el dirigido a los peregrinos que hablan italiano", admitió el pontífice, que volvió a asomarse pocos minutos después.
"Hoy se me olvida todo. Inclusive las cosas más importantes. Se ve que me siento ya en Colonia. Acabo de olvidar lo más importante: la bendición", explicó con cara entre divertida y apenada.
